Si añades algunas de estas semillas a la maceta, el árbol gordo liberará abundantemente sus delicadas flores
Foto: de fuentes públicas
La fertilización natural ayuda al árbol gordo a desarrollar raíces fuertes y mantiene la planta sana
El cardo, o árbol del dinero, suele ser feliz con sus gruesas hojas verdes, pero conseguir que florezca a veces puede ser todo un reto. Suele florecer más en la naturaleza que en casa porque el suelo contiene micronutrientes que estimulan el desarrollo de las raíces y la floración. Los floricultores han encontrado una forma sencilla de mejorar la estructura y nutrición del suelo y están encantados de compartir sus secretos.
Qué pepitas añadir a la tierra para que florezca tu árbol gordo
Las opciones de alimentación más eficaces son las bayas secas trituradas, el pescado y las semillas de aves de corral.
- Semillas de albaricoque y melocotón – es un método clásico que hace que la tierra quede suelta y aireada. Las raíces tienen fácil acceso al aire, la humedad se distribuye uniformemente y la planta empieza a formar botones florales.
- Espinas de pescado, secas y molidas en migas finas, enriquecen lentamente el suelo con micronutrientes, fortalecen las raíces y facilitan el metabolismo. Es importante que las espinas estén secas para evitar olores.
- Huesos de aceituna y cereza – son aireadores naturales que ayudan a mantener la humedad óptima del suelo. Esto es especialmente importante para el árbol gordo, ya que el agua estancada puede provocar la pudrición de las raíces.
- Huesos de pollo (tras tratamiento térmico) – finamente picados y secados, ceden lentamente sustancias útiles al suelo sin modificar su acidez ni perjudicar a la planta.
Por qué las semillas secas son el mejor abono para el árbol gordo
Todas las semillas secas y molidas cumplen dos funciones clave:
- Mejoran la estructura del suelo: se vuelve ligero, suelto y aireado, de modo que las raíces del arbusto pueden respirar y crecer más activamente.
- Estabilizan la humedad – el agua se distribuye uniformemente y las raíces no se pudren, lo que aumenta las posibilidades de formación de botones florales.
En tales condiciones, el árbol gordo no sólo crece sano, sino que libera de buen grado sus delicadas flores blancas y rosas, dando una verdadera alegría.